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Revalorizar la Política o Gobierno de los Peores

¿Por qué nuestra sociedad no logra conformar un sistema político convincente?

“Creo que en comparación con otras naciones, los diversos sectores que componen la sociedad argentina, aun aquellos vulnerables, tienen una significativa capacidad para organizarse y plantear reclamos sectoriales. Al mismo tiempo, nuestra sociedad ha tenido enormes dificultades para generar organizaciones políticas con la fuerza suficiente para resolver problemas que afectan al conjunto de la ciudadanía.  Aún más, está fuertemente arraigada la imagen de que la política (la actividad que conduce al control del Estado) posee una porción de personas ineptas y corruptas superior a la que puede hallarse en otros órdenes de la vida social. En esta situación, las organizaciones de la sociedad civil han ido ganando espacio en la definición de la agenda de los temas públicos tales como la preservación del medio ambiente, la lucha por la transparencia, la búsqueda de la seguridad ciudadana o la defensa de los derechos del consumidor.

¿No existe una contradicción entre lo que la sociedad reclama y a quien se lo reclama?

“Es cierto. Se produce aquí una paradoja: una buena parte de la sociedad argentina exige soluciones de quienes descree y aun más, desprecia.  Por un lado se pide a quienes gobiernan, y que llegaron a ocupar sus cargos por su pertenencia a algunos de los partidos que compitieron electoralmente, la monumental tarea de enfrentar el desborde de la criminalidad y la corrupción en el propio Estado y en la política. Pero, por el otro lado, pende sobre ellos la sospecha de que no son capaces o no desean resolver la tarea que se les pide, o son parte del problema que se intenta solucionar”.

¿Cómo se resuelve esta disyuntiva?

“En este contexto, me pregunto: ¿es posible imaginar la existencia de un volumen significativo de capaces y probos involucrados en la labor política y que además sean suficientemente valientes y abnegados para comprometerse en la solución de problemas complejos, enfrentando la desconfianza y la desaprobación de virtualmente toda la sociedad? No, simplemente no lo es. Sería demasiado pedir que personas honestas y preparadas  deseen padecer los sinsabores de la tarea que se les demanda  mientras sienten el rechazo de aquellos a los que pretenden servir. Es probable que exista un puñado de estos héroes pero seguramente no son suficientes para dar respuesta a los desafíos planteados. En consecuencia, la solución de los problemas colectivos importantes pasan a depender de la magia o de milagros, o lo que es más probable, no llega nunca”.

Más allá de los piquetes y los manifestaciones callejeras ¿qué otras formas de acción posee una sociedad para ser escuchada?

“Sin duda, el reclamo de la sociedad es fundamental para despertar a quienes deben resolver problemas centrales pero no puede por si mismo, resolver problema alguno. Una o varias manifestaciones resaltarán temas, defenestrarán responsables pero difícilmente construirán soluciones. Las organizaciones de la sociedad civil elaboran y sugieren propuestas pero en la medida que sea preciso el poder del Estado para aplicarlas, no están en condiciones de llevarlas a cabo a menos que se transformen en partidos políticos. Pretender que la acción estatal sea el resultado de una presión ejercida “desde afuera”, digamos a los empujones, por sectores de la sociedad civil es simplemente absurdo y muy peligroso para una democracia. También lo es transformar  al apoliticismo en un principio valorado”.

¿Cuál es el rol de los dirigentes políticos frente a este escenario de conflicto?

“La solución a los complejos problemas que afectan nuestra sociedad requiere un número significativo de personas con vocación para ocuparse de los temas públicos, personas que se organizan para convencer sobre las propuestas que elaboraron a partir de ciertos ideales que comparten, personas ansiosas de recibir el apoyo popular para dirigir las instituciones estatales, personas buscando respuestas a los problemas colectivos, encontrándolas y llevándolas a la práctica desde el Estado; en definitiva personas decididas a hacer política y organizarse en partidos políticos. No se trata de grupitos de gente buena apostando casi exclusivamente a la presencia mediática la que encontrará las respuestas necesarias, sino mucha gente honesta y capaz participando sin descanso en la construcción de organizaciones políticas amplias y sólidas, bastante diferentes de los aparatos exclusivamente clientelares o electorales que predominan en los escenarios partidarios actuales”.

Pero el el actual gobierno apuesta al clientelismo político y el asistencialismo social para alcanzar un poder hegemónico, ignorando incluso el recurso de los partidos políticos representados en el Congreso..

Es preciso que evitemos la soberbia de creer que podemos inventar una democracia sin partidos aunque no haya ningún antecedente en el mundo que avale esta pretensión y es de esperar que hayamos aprendido de las terribles consecuencias de procesos que en 1966 y 1976 vinieron a acabar con las “corporaciones políticas”. Las soluciones están en  mejores partidos y por ende en mejor política; en más gente que decida el sacrificado esfuerzo de renovar partidos políticos existentes o crear nuevos; de muchas organizaciones y medios de comunicación que insten a valorar y participar de la política en lugar de despreciarla o ridiculizarla, de mas gente que esté dispuesta a dejar la comodidad de la intimidad para involucrarse en la solución de los problemas más importantes de todos. Sin esto,  no nos libraremos del riesgo de que nos gobiernen los peores.

1 comentario

  1. Liliana Marinelli

    Hola
    Super pertinente lo tuyo concuerdo totalmente!!!
    Es muy clara tu exposicion y postura!
    Saludito cordial!

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