Publicado en Clarín 28 de mayo de 2026
En uno de los centros del poder mundial, Estados Unidos, comienza un debate sobre el destino de los desplazados o reemplazados por el desarrollo tecnológico, especialmente por la inteligencia artificial. Así, trabajadores de alta calificación comienzan su obsolescencia mientras que los agentes de la IA pueden realizar sus trabajos durante 24 horas por 7 días a la semana. Están en la lista, ingenieros de software, personal de servicios al cliente, radiólogos, investigadores científicos y/o asistentes de investigación, docentes y una legión de personas muy calificadas en distintos campos de actividad junto a una creciente dificultad de graduados universitarios en obtener un primer trabajo. No es difícil de imaginar que sucedería en el otro centro del poder mundial, China, con una proporción nada insignificante de profesionales muy calificados entre sus 1400 millones de habitantes.
Hace tres décadas que he venido sosteniendo en varios de mis trabajos que el ejército de reserva de los siglos XIX y parte del XX, descripto por Marx y Engels como aquel constituido por trabajadores desocupados en tiempo de recesión o depresión, comenzó a derivar en población excedente hacia finales del siglo XX




