Peronismo y el Corto Plazo

Publicado en diario Clarin 6/11/2013

John William Cooke, intelectual de la izquierda peronista fallecido en 1968, había sostenido que el peronismo era un “gigante miope e invertebrado”. ¿Habría que agregar el adjetivo de “oportunista”?. Veamos:

Los gobiernos de Perón estuvieron signados por políticas de nacionalización de empresas, sustitución de importaciones, políticas de pleno empleo, extensión de los derechos laborales y generosa asistencia social.  Los de Menem por el cierre de muchas industrias sustitutivas,  liquidación  de activos públicos, flexibilidad laboral y políticas sociales focalizadas. Los del kirchnerismo retornaron a la industrialización sustitutiva, reestatización parcial, expansión del empleo y grandes programas de asistencia social. No sería de extrañar que un nuevo gobierno peronista adoptara políticas mas próximas a las de Menem.

A diferencia de lo esperable en una fuerza política, esto es, un conjunto de principios básicos que la orienta y distingue de otras, el peronismo puede recorrer el espectro ideológico de una punta a la otra sin que el rubor coloree su rostro. ¿Qué explica este fenómeno? Propondré una hipótesis.

El primer peronismo desarrolló sus políticas de industrialización y expansión del empleo con los recursos que extraía de una clase agroexportadora proveedora de las divisas. El gasto público fue la fuente para asegurar a nuevos actores como base de apoyo: sindicatos y sectores populares en general que a partir de allí se convirtieron en activos permanentes de los gobiernos peronistas y en la razón fundamental de sus triunfos electorales.

En el gobierno de Menen, la crisis hiperinflacionaria que siguió arrastrándose durante el primer tramo de su primer gobierno y que seguramente le hizo temer al fantasmal final del gobierno de Alfonsín, lo convenció de que había que archivar el “salariazo” y otras promesas electorales para adoptar el ideario liberal de moda y hacerse de cuantiosos recursos via la (mal)venta de empresas públicas y un endeudamiento externo significativo por comportarse como alumno aplicado de las prácticas neoliberales.

Los Kirchner, medio siglo mas tarde, pusieron en práctica algo bastante parecido a lo realizado por el primer peronismo: conflicto con los proveedores de divisas y apoyo a  la industrialización sustitutiva. De esta manera, los sectores exportadores (que no generaban gran empleo) financiaban a la industria (que si generaba empleo significativo). Esto, junto a programas extendidos de ayuda social, garantizaban el apoyo de los sectores históricamente adeptos.

Más allá de estas bruscas fluctuaciones lo cierto es que el peronismo es un movimiento con escasas raíces en el sistema productivo: ni en el agro con el que la relación es históricamente conflictiva ni con la industria donde la relación ha sido de mutua conveniencia siempre y cuando las cosas marchen bien, es decir, cuando hay dólares para financiar una industria sustitutiva poco apta para atraer divisas a través de la exportación. Solo el sindicalismo ha sido su anclaje en el sistema productivo.

En consecuencia el peronismo es fundamentalmente un fenómeno estatal; depende absolutamente del aparato del Estado para su sobrevivencia y fuera del mismo es nada. No puede estar demasiado tiempo alejado de los recursos públicos sin extinguirse y por ello defiende con uñas y dientes la permanencia en el gobierno (esto se aplica especialmente al actual gobierno por su débil relación con el mundo sindical). Esta hipótesis explicaría los bruscos cambios de timón.

Al estar sus políticas signadas por la permanencia en el gobierno, la consecuencia es el cortoplacismo: las políticas deben servir para ganar la próxima elección; no para la construcción de un  país previsible en el marco de una mirada estratégica para la inserción de Argentina en el mundo.

Por lo tanto a la pregunta original habría que responder: muy discutible que sea invertebrado; Sí miope, ya que su mirada no suele ir mas allá de la próxima elección. Pero mas que de oportunismo, se trata de agudo instinto de sobrevivencia. ¡Ojalá comience a usar lentes y que su miopía no sea contagiosa!

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